El movimiento eficaz no tiene que ver con esforzarse más ni con corregir posturas rígidas. A través del Método Feldenkrais, exploramos cómo el sistema nervioso organiza cada una de nuestras acciones cotidianas.
En este espacio, el suelo y la atención dirigida se convierten en herramientas para escuchar cómo te mueves, disolver patrones de tensión y despertar la inteligencia orgánica de tu esqueleto.